Restitución de tierras, primera cuota para el
posconflicto'
El director de la Agencia para la Restitución de
Tierras explica los avances en el tema.
Desde el momento que asumí la dirección de la Unidad de Tierras,
hace tres años, entendí que este no es un cargo cualquiera. Una tarea a la que
me he comprometido personalmente, que disfruto en cada avance y entrega, y de
la que he aprendido a sortear retos y dificultades.
Nos arriesgamos a ser el único país que restituiría tierras sin
un documento de paz firmado entre el Gobierno y los grupos insurgentes, pero
arrancamos. De esta manera, empezó a caminar un esfuerzo como Estado para saldar
la deuda histórica que tenemos con cada una de las miles de víctimas del
conflicto.
Hoy, con la restitución, que ya es la primera cuota del
posconflicto, estamos abonando de manera importante este terreno, sin negar las
dificultades en las zonas donde aún se siente el rigor de la presencia de
grupos al margen de la ley.
Estamos contribuyendo a solidificar las bases de lo que vendrá
para el país después de la superación total o parcial del conflicto.
Por supuesto que queremos ir más rápido, pero con paso seguro.
Estamos conscientes de la necesidad de superar aún más las adversidades y
avanzar con más fuerza en el proceso de restitución.
En ese sentido, nuestra estrategia 2015 traza metas muy
ambiciosas. Tenemos previsto evacuar el 100 por ciento de reclamaciones en el
Eje Cafetero y en siete departamentos del país: Atlántico, Magdalena, Cesar,
Sucre, Bolívar, Cundinamarca y Santander, que representan el 40 por ciento del
territorio en proceso.
En estos departamentos, la seguridad está consolidada, podemos
entrar en lógica de barrido y en todos los municipios se van a resolver los
procesos de restitución.
En las otras zonas, si bien estamos presentes, necesitamos
consolidar la seguridad para poder restituir. Por ejemplo, en el Meta tenemos
una intervención fuerte, pero hay municipios donde persiste el conflicto. Lo
mismo ocurre con zonas donde existen rezagos de la guerra, como territorios
minados.
Hoy tenemos 100.000 hectáreas con sentencia restitutiva y
300.000 en los juzgados; eso nos indica que el sistema está funcionando.
Hasta ahora han llegado 75.000 reclamaciones, se han beneficiado
más de 15.000 personas y sus familias. Hemos intervenido el 40 por ciento del
problema y más del 10 por ciento del total de las demandas han sido resueltas
por los jueces o por la Unidad.
Además, se han regresado a sus legítimos dueños alrededor de
100.000 hectáreas, lo cual demuestra que la tierra resulta ser un tema crucial
para la construcción de paz.
Y es que no se trata solamente de la devolución de la tierra,
proceso ya complejo, sino que desde la Unidad tenemos claro que el campo
colombiano ha sido el más afectado por el conflicto armado y se requiere que
las víctimas hayan recuperado las tierras que les pertenecían, que reciban un
proyecto productivo que contribuya a la reconstrucción de unos planes de vida
dignos y sientan el respaldo de la seguridad por parte del Estado.
Siendo conscientes de la trascendencia del asunto y de la
importancia del momento histórico que estamos viviendo en Colombia, nuestra
tarea desde la Unidad no ha parado un solo día en ese sentido.
Sin duda, los resultados alcanzados hasta hoy son importantes y
el país puede tener la tranquilidad de que seguimos trabajando con el mismo
ímpetu para devolver la tierra a quienes fueron despojados con un gran
objetivo: seguir sembrando esperanza y las bases de un mejor futuro para
Colombia.
RICARDO SABOGAL*
Especial para EL TIEMPO
* Director de la Unidad de Restitución de Tierras
Especial para EL TIEMPO
* Director de la Unidad de Restitución de Tierras

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