lunes, 18 de mayo de 2015

MUJERES POR LA PAZ, UN MOVIMIENTO CONTRA LA GUERRA

En las últimas dos décadas, mujeres líderes han fundado nuevas organizaciones de mujeres que generan un tejido social con miras a construir la paz




Yolanda Becerra está frente a una treintena de mujeres indígenas en una sala de paredes blancas de la casa del Consejo Regional Indígena del Cauca en Popayán. Las mujeres que la escuchan son líderes de todas las edades y están aquí para preparar las «Cortes de Mujeres»,
una nueva iniciativa del Movimiento Social de Mujeres contra la Guerra y por la Paz.





Yolanda es la directora de la Organización Femenina Popular (OFP) que hace 40 años que en el Magdalena Medio organiza, forma y moviliza mujeres de los barrios pobres para convertirlas en defensoras de sus derechos y generadoras de proyectos de vida sostenible. Yolanda también es coordinadora del Movimiento Social contra la Guerra y por la Paz, un espacio que han venido construyendo las mujeres desde 1996, primero con una mirada regional desde el Magdalena Medio hasta llegar a integrar actualmente a 40 organizaciones de mujeres de todo Colombia con una presencia muy fuerte del sector indígena[2]. «La idea es que nadie representa a nadie», dice Yolanda y añade que se trata de un ejercicio de empoderamiento desde abajo y desde los procesos particulares de la región.
Las mujeres de este movimiento han tenido una postura contundente contra la guerra y la militarización y por la paz. Según Yolanda, «creemos que la paz puede tener un equilibrio y puede ser mucho más real si la participación de la mujer como sujeto político puede jugar allí». El movimiento busca construir la paz desde las organizaciones de base y las regiones. Las «Cortes de Mujeres» son un ejemplo actual de esta construcción desde las regiones; en noviembre tendrán lugar dos cortes o audiencias públicas: una en la ciudad petrolera de Barrancabermeja donde participan mujeres del Magdalena Medio y otra en Cali donde participan las mujeres del Suroccidente del país, muchas de ellas procedentes de comunidades indígenas. «Nosotras somos las Cortes, quienes debemos reclamar nuestros derechos», dice Sara Trochez con voz fuerte y orgullosa, lideresa indígena desplazada y gobernadora del cabildo indígena Nasa Yuiluvex. Es un espacio donde las mujeres van a denunciar las violaciones de derechos humanos.

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