
El mismo día que la
revista Semana difundía el informe favorable al Ejército, el Congreso de los Pueblos
daba a conocer el último comunicado de la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y
Popular, plataforma unitaria de gran parte del movimiento popular en Colombia.
Allí se denuncia que "mientras el gobierno habla de paz los movimientos
sociales viven la guerra". El texto describe la "gravísima situación
de vulneración de derechos humanos e infracciones al Derecho Internacional
Humanitario denunciadas por los procesos que conforman la Cumbre Agraria, en la
que se identifican (...) asesinatos selectivos, amenazas individuales y
colectivas, desplazamientos forzados, confinamientos, desapariciones forzadas,
torturas, estigmatización, señalamientos, judicializaciones y
criminalizaciones".
El detalle que
acompaña al comunicado da cuenta de 106 heridos del pueblo Nasa, 670 afectados
por el desplazamiento forzado de los pueblos Embera y Waunnan, 1500 casos de
confinamiento en el pueblo Embera, 4 amenazas colectivas, 2 amenazas
individuales, 3 casos de desaparición en el pueblo Wayuu, y señala la
responsabilidad directa de la Fuerza Pública en 15 asesinatos selectivos, 2
ejecuciones extrajudiciales, 9 detenciones arbitrarias, 5 amenazas colectivas y
25 individuales, entre otros casos de violación de derechos humanos.
"Dicho panorama se agrava debido a la cruenta represión en cabeza de la
Fuerza Pública, quien desplegando de manera exacerbada sus métodos de represión
de la protesta social a través del tratamiento y el ataque de la sociedad civil
como actor armado", concluye el texto.
¿Posconflicto?
La idea de
posconflicto es un pilar del discurso presidencial y de los medios hegemónicos.
"Solo queda esperar la paz del posconflicto", había dicho el
presidente Santos ante los voceros de la Cumbre Agraria un año atrás. Los
mismos voceros campesinos, indígenas y populares que escucharon al presidente
convocarlos a la paz son quienes ahora denuncian una escalada represiva por
parte de la Fuerza Pública.
"Hablar de posconflicto es desafortunado, mentiroso",
analizaba en diálogo con Colombia Informa el historiador Renán
Vega Cantor (ver nota relacionada), dando otra interpretación a las
negociaciones con la insurgencia y a la dinámica del movimiento social.
"Que se llegue a un acuerdo entre las FARC y el gobierno, y eventualmente
entre el ELN y el gobierno, no quiere decir que el conflicto va a desaparecer,
eso es lo que nos meten los medios de comunicación. Pero miren ustedes la
perversidad que hay, cuando se dice que si en Colombia hay conflictos sociales
es porque han existido conflictos guerrilleros. Y entonces cuando desaparezcan
los movimientos guerrilleros automáticamente van a desaparecer los movimientos
sociales, las protestas sociales. Esa es una estupidez", afirma el
profesor de la Universidad Nacional, quien es además investigador de la
Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas.
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